Nou Centre (FAQ)

Tus actos prevalecerán

Creado el Martes, 10 Enero 2017 08:46
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Ven con nosotros. Únete a la batalla de los que nunca fracasan. Porque, aunque desfallezcas o mueras, tus hechos prevalecerán (William Morris, 1890). 

Esa proclama, con la que quiero introducir el presente escrito la he recogido —y adaptado— de la obra "Noticias a ninguna parte". En ella se viene a defender lo que Carlos Marx denominó "la sociedad de productores asociados para el bien común", uno de los objetivos vitales de Morris. Pero la frase se ha utilizado con fruición en un sentido distinto, más acorde con el que quisiera que interpretaras aquí; es el mismo que Ken Loach le otorga en el epílogo de la película "Tierra y Libertad", cuando la nieta de un antiguo brigadista internacional de la guerra civil, la recuerda sollozante, mientras arroja un puñado de tierra aragonesa sobre la tumba abierta de su abuelo.

Quiero reivindicar aquí ese sentido y el mismo llamamiento entrañable a los ciudadanos de mi ciudad. Serán tus hechos y tu entereza, frente al engaño, el tactismo político y la ignominia, los que prevalezcan y permitan enderezar, para el bien de todos, esta vida que nos ha tocado vivir juntos.

Guanyem Badalona en Comú y su alcaldesa se han fijado una meta: recluirnos, a familias, Fundació y usuarios, en un laboratorio tenebroso, y convertirnos a todos en muestras de su ensayo sociológico-político.

No acabamos de salir del laberinto en Badalona. Aunque, a estas alturas, tengo la certidumbre de que, por lo que respecta al proyecto de la Fundació Badalona Capaç, el gobierno municipal se ha fijado una meta complementaria: recluirnos, a familias, Fundació y usuarios, en un laboratorio tenebroso, y convertirnos a todos en muestras de un ensayo sociológico-político que guíe las futuras actuaciones de la izquierda antisistema de manera más segura y contrastada. Se trata de testear las vías por las que, en una sociedad como la nuestra, puede conculcarse la democracia representativa y hacer valer la voluntad de unos pocos de modo que se dé la vuelta, como si de un calcetín se tratara, a las ideas y las prácticas institucionales al uso. Se llegaría así a imponer el poder popular, la bandera de un núcleo beligerante y decidido. Poco importa el perjuicio y el sufrimiento que se origine a las personas con discapacidad y a su futuro. Cuando se trata de satisfacer las ambiciones político-ideológicas, de todo signo, la historia nos enseña que el fín justifica los medios, que "París bien vale una misa " y "pelillos a la mar". Un análisis somero de lo que ha ocurrido hasta el momento nos conduce a un punto de desaliento que quisiera compartir con todos vosotros. 

Defiende la fundacion finalEs bastante obvio que una parte de la izquierda ha conseguido convertir en movimiento huracanado y antisistema el descontento popular por el origen de la reciente crisis económica y también por las medidas gubernamentales y europeas con las que se ha querido combatir. El movimiento reviste, como no podría ser de otro modo, formas distintas en contextos socio-económicos diferentes. En Cataluña, ese movimiento ha encontrado acomodo en alguna estructura política previa (la CUP) emergente en su pujanza, pero ya antigua en sus planteamientos. La pretensión de combinar un objetivo claramente trasversal (el soberanismo materializado en una república catalana) con otro de caracter clasista (la revolución social) le confiere especificidad, una sigularidad que no tienen movimientos similares de otros puntos de Europa y del estado español. Todo esto es suficientemente conocido y existe documentación a mano, para que el lector interesado pueda profundizar en ello. Lo que quiero subrayar aquí es que, como en casi todos los movimientos históricos que pretendan una mínima eficacia, también éste se estructura en torno a un modelo ideológico clásico (la conciliación del leninismo y del libertarismo); una disciplina militar contundente; la incorporación de las nuevas tecnologías en la gestión (asamblearismo digital) y en el control mediático (canales propios que condicionan lo que publican los llamados "canales concertados"); y, finalmente, una manifiesta insensibilidad —paralela a su beligerancia— hacia todo aquello que pudiera distraerles de los objetivos que establece el mando operativo del movimiento. La pátina libertaria y marxista-leninista ha conseguido concitar las simpatías de buena parte de la progresía local, huérfana durante los largos años de la Transición, de una estructura política que diera cumplida respuesta a sus expectativas de ortodoxia y eficiencia social. La militancia beligerante constituye un reclamo infalible para ciertos sujetos; a derecha e izquierda encontraremos siempre individuos dispuestos a luchar y a morir sin preguntarse por las razones, porque analizar el contexto les resulta sumamente complejo y lo que necesitan es, tan solo, de una estructura que les dictamine, que les acoja y que les palmee. Nos falta una cosa: la lucha por la conservación del medio ambiente como algo antagónico al crecimiento económico. De ahí nace el anticapitalismo ecologista. Cómo conciliar esas ideas con la pretendida equiparación social, la redistribución de la riqueza, la libertad y la independencia es algo sobre lo que no he conseguido encontrar una reflexión consistente, aún manteniéndome en sintonía racional con buena parte de esos planteamientos.

Cuanto mayor es la urgencia de consolidación política, mayor insensibilidad por el daño causado a las minorías y mayor también la necesidad de manipulación de la opinión pública.

A falta de ese "corpus" reflexivo y documental, lo que sí que encontramos, en la práctica política que venimos observando, son una serie de medidas y decisiones que se adoptan a salto de mata y que en no pocos casos contradicen, como no podría ser de otro modo, aquellos fines excelsos. Cuando el fin es la conquista del poder y la persistencia en él, los medios han de acomodarse, condicionados básicamente a las urgencias de consolidación y a la sensibilidad. Estas dos últimas variables —urgencia y sensibilidad social—, están interconectadas de manera inversamente proporcional. Vengo a significar que cuanto mayor sea la urgencia de consolidación política mayor será su insensibilidad por el daño causado a las minorías y mayor también la necesidad de manipulación de la opinión pública. La impasibilidad ante el sufrimiento que se causa y la tergiversación de la realidad son dos de los instrumentos más socorridos para lograr los propios fines de crecimiento político en el ámbito local. 

Unos fines complejísimos, de acuerdo con la experiencia histórica, en la medida en que mezclan transversalidad (soberanismo) y verticalidad (socialismo) y unos medios trapaceros, condicionados por la urgencia de conseguir y mantener un poder sumamente frágil, parecen constituir la vía badalonina a la revolución que preconizan quienes ahora nos gobiernan. El proyecto de la Fundació Badalona Capaç que había obtenido un consenso amplísimo —todos los ediles del mandato anterior votaron a favor, a excepción de los del PSC que se abstuvieron—, y que había logrado mantenerse al margen de posicionamientos políticos partidistas, ha entrado, con este gobierno, en un callejón sin salida, condicionado por el empecinamiento de la alcaldesa y de su coalición (5 ediles de de un total de 27) en obstruir el debate y la votación sobre el asunto, para evitar así la aprobación provisional del mismo. 

La alcaldesa responde que lo hace por defender el bien común. Ofende así a la inteligencia de la ciudadanía. Si tanto le preocupa el bien común, ¿por qué se considera única y exclusiva depositaria e intérprete del mismo? ¿No queda mejor reflejada la voluntad de la mayoría con el pronunciamiento de sus representantes en el pleno? Además ¿cuantas tropelías no se han cometido en aras del bien común? Responderemos en pocas palabras: lo dicen de ese modo porque desprecian la opinión del ciudadano, porque consideran que sólo el grupo de iluminados que ella encabeza es capaz de ver con claridad y que es ese grupúsculo el que tiene y ha de tener la clave de la transformación social, el que ha de liderar el movimiento hacia el futuro, el que ha de inspirar y ejecutar el destino histórico de transformar la sociedad de Badalona. He aquí una síntesis de lo que considero constituyen las ideas-guía que explicarían su modo de actuar:

1) Es posible utilizar las instituciones democráticas para impedir soluciones democráticas. Se trata de hacer prevalecer la llamada "democracia participativa" sobre la democracia representativa, la que emana del modelo vigente en los paises de la Europa occidental. Teniendo un pie dentro y otro fuera de las instituciones es más fácil arrimar el ascua a la propia sardina. Se trata de controlar los órganos de decisión de las entidades sociales más significativas y también de los organos municipales. De ese modo puede la alcaldesa impedir que se debata un asunto en el pleno y al mismo tiempo obtener el pronunciamiento favorable a su causa de un organismo como la Federación de Asociaciones de Vecinos de Badalona. 

2) No hace falta tener mayoría para conseguir cambiar las instituciones y la sociedad. De los 156.181 votantes censados en la ciudad, sólo 15.645 optaron por la coalición que ahora nos gobierna (10%). En realidad, un 17%, si se consideran los votos emitidos (89.851). Es decir, en el mejor de los escenarios, el 87% de los votos ciudadanos no fueron a parar a la coalición que nos gobierna, pero la alcaldesa se toma la libertad de invocar el bien común a la hora de adoptar decisiones que perjudican de manera flagrante los intereses de las personas discapacitadas de la ciudad y de paralizar un procedimiento administrativos con los debidos parabienes técnicos y políticos, iniciado durante el mandato anterior. Todo ello amparándose en un detalle reglamentario que la faculta para decidir el orden del día de los plenos y bloquear así la votación de aquellos asuntos que le resulten poco convenientes. Es una situación dificilmente sostenible, si no fuera por la connivencia de dos compañeros de viaje, ERC e ICV-EUiA, que de manera táctica, atolondrada o interesada, bailan el agua a la coalición de Guanyem Badalona en Comú. Cuál sea el fruto de tal interés, atolondramiento o tactismo no tardaremos en conocerlo. Lo que de momento sabemos es que son cómplices de una situación que contribuye a reforzar posicionamientos políticos escandalosamente antidemocráticos. Y serán corresponsables de ello.

Un auténtico alarde de ingeniería socio-mediática de difícil parangón en la historia reciente de nuestro país.

3) Incluso en asuntos socialmente sensibles como la discapacidad, se pueden imponer las soluciones que convenga a los intereses político-ideológicos de la formación. De ahí lo del laboratorio experimental a que aludíamos antes. El planteamiento es que si consiguen sacar adelante una alternativa como Montigalà habrán conseguido algo así como la cuadratura del círculo: que se acepte una solución disparatada y cuestionada por los vecinos, derrochadora, sostenida en argumentos falaces y manipulados (el daño inventado al Turó de l'Enric y el perjuicio inexistente al pequeño comercio). Un auténtico alarde de ingeniería socio-mediática de difícil parangón en la historia reciente de nuestro país. Si basándose en la manipulación informativa, en la persistencia estratégica y en el control  de algunas entidades sociales, consiguen bloquear el proyecto de la Fundació Badalona Capaç demostrarán al mundo que cualquier objetivo político está en sus manos: bastará con que la cúpula dirigente haya decidido acerca de su utilidad para los propios fines, que se disponga de un grupo de personas suficientemente acríticas y beligerantes y que se esté en condiciones de instrumentalizar, mediáticamente, las instituciones propias y ajenas. Pura ingeniería social. 

4) Se ha de saber calcular. Hay que conocer las cuatro reglas y tener una mínima perspicacia. Está claro que las familias de Badalona Capaç no les votarán en un futuro próximo. Las evidencias acerca de las insidias y manipulaciones dispensadas son tantas que habrían de ser estúpidos los padres, amigos o allegados, si les recompensaran en las urnas. La conciencia de su deslealtad alejará sin duda al gobierno del autoengaño a este respecto: son pocos los votos que ganarían si permitieran que el pleno decidiese acerca de la propuesta de la Fundación y bastantes más los que perderían entre el grupo de fieles correligionarios actuales, sobre todo entre los ecologistas recalcitrantes y entre los poquísimos comerciantes que se consideran económica y personalmente beneficiados con la situación actual. Es muy simple: coged el lápiz y echad cuentas.

El sufrimiento de las familias y de los usuarios: daños colaterales al servicio de un objetivo supremo.

5) La moralidad de los fines y de los medios no entra en consideración, sólo se valora el rendimiento político de la operación. Lo de que el fin no justifica los medios, dicen, es cosa de pusilánimes y ellos son auténticos mílites del bien común, de los intereses superiores. Observa el rictus de sus rostros, cuando se encuentran delante de las cámaras de televisión, desgarrando un auto judicial. Es una auténtica radiografía de su mente. 

—¿Y el futuro de las personas discapacitadas?

—Lo decidiremos nosotros, que sabemos mucho más que los familiares y que los representantes de la Fundació Badalona Capaç.

—¿Y el sufrimiento de las familias durante 18 meses de engaños y dilaciones cuidadosamente planificados?

—Daños colaterales al servicio de un bien superior.

—¿Y el respeto a la democracia y a la opinión de la ciudadanía?

—Caprichos pequeñoburgueses que no llevan a ningún sitio. En Guanyem Badalona, sabemos lo que os conviene y lideraremos el proceso hasta la victoria final: una república igualitaria, rica y libre en donde las personas discapacitadas tendrán la atención que se merecen. Mientras tanto, que la Fundació Badalona Capaç y las personas discapacitadas se queden en Montigalà, bajo nuestra supervisión y nuestro control político-ideológico. ¡Sólo durante los próximos 50 años!. Veréis cómo no volverá a ocurrir lo que está ocurriendo: ni la Fundació ni las familias se rebelarán contra los dictados del Bien Común que solo nosotros conocemos.  

¿Tú verdad? No, la verdad. / Y ven conmigo a buscarla. / La tuya, guárdatela (Antonio Machado).

Y, al hilo de estas reflexiones, que no incluyen el larguísimo memorial de tejemanejes de que han hecho gala nuestros detractores y nuestro gobierno, a lo largo de estos últimos meses, no puedo menos que acordarme de los versos de Machado que preceden a este párrafo. No es la búsqueda de la verdad lo que guía las actuaciones de la alcaldesa y sus adláteres; tampoco la búsqueda de lo más conveniente para el pueblo. Seguro que es algo muy sabido, pero conviene recordarlo. No es que estemos propagando ahora —ni juzgando— diferencias entre políticos de uno y otro signo. Son arenas movedizas o como ellos —los antisistema— dirían, "terreno minado". Los conocemos, a todos y a cada uno de ellos por sus obras y los seguimos con la pupila de nuestros hijos. Hablamos de lo que tenemos a mano, de lo que está ocurriendo y sabemos. Hablamos de los hechos. Fijémonos, a título de ejemplo en algunas de las artimañas a las que ha recurrido el gobierno actual para llevarse el agua a su molino ideológico y hacer fracasar el proyecto de la Fundació:

Son demasiadas las evidencias como para insistir en ello. Seguro que han quedado muchas en el tintero y que sería una suerte de masoquismo proseguir. Las argucias han venido sucediéndose desde el comienzo y supongo que no cesarán. Y eso, al tiempo que las manifestaciones de buena fe y el deseo de diálogo se prodigaban en boca de la alcaldesa. Ese doble lenguaje, tan característico de los regímenes totalitarios es el que más nos preocupa como ciudadanos, nos desalienta y nos decepciona. Me viene a la memoria el conocido poema "Ellos vinieron" de Martin Niemöller. Sin duda lo habéis visto atribuído erroneamente a Bertolt Brecht. De manera sesgada se ha venido aplicando a situaciones prácticas de totalitarismo de derecha, pero es perfectamente pertinente en nuestro caso: 

Ellos vinieron (Martin Niemöller).

Primero vinieron a buscar a los comunistas
y no dije nada porque yo no era comunista.
Luego vinieron por los judíos
y no dije nada porque yo no era judío. 
Luego vinieron por los sindicalistas
y no dije nada porque yo no era sindicalista. 
Luego vinieron por los católicos
y no dije nada porque yo era protestante.
Luego vinieron por mí pero, para entonces,
ya no quedaba nadie que dijera nada".
 

Creo que es notable lo que arriesga la sociedad badalonina en este trance. No se trata tanto de perder o ganar 6 ó 10 millones de euros; no se trata sólo sólo de hipotecar el futuro de un colectivo especialmente necesitado y débil. Se trata de decidir acerca de quién adopta —y cómo— las decisiones que afectan a nuestro destino común. Se trata de exigir el respeto a las formas democráticas más elementales como garantía y salvaguarda de los intereses generales. Todo lo demás lo tenemos muy visto, cuando menos todos aquellos que ya hemos pasado de los sesenta: se llama tiranía, se llama dictadura, se llama ambición de poder y se llama manipulación. Tan viejo como la historia de la humanidad, aunque su arrogancia les ciegue y no puedan, no sepan o no quieran verlo. O les interese enmascararlo.

Ayudándonos te ayudas.

En su obra "El Dieciocho de Brumario de Luis Bonaparte", allá por 1852, Carlos Marx, recogiendo algún apunte hegeliano previo, subrayó que "La historia se repite dos veces; primero como tragedia y después como farsa". Y eso ocurre, vino a decir después, "para que la humanidad pueda separarse, riendo, de su pasado". No estoy seguro de que la perspectiva marxista sea apropiada en este caso. Ni a mi hija, con parálisis cerebral desde que vio la luz por primera vez, ni a ninguno de los otros 249 usuarios de Cointegra, también con discapacidad intelectual, les hará maldita gracia la farsa que llevamos sufriendo durante los últimos 577 días. Tampoco les hace gracia haber de continuar en el antiguo edificio de la Cros, pasando frío en invierno y calor en verano y en condiciones de asistencia material deplorables. Si pudieran elegir, sin duda eligirían la opción de sus padres y de sus hermanos, la de quienes llevan cuidándolos y atendiéndolos durante decenas y decenas de años. Y renunciarían a cualquier oferta que no contase con la aprobación de aquellos en quienes confían ciegamente. Renunciarían de manera especial a las ofertas de los que se mueven por intereses coyunturales, de carácter ideológico y político. En todo caso, si hubiera algo de farsa en este terrible remake marxista-leninista que estamos viviendo en Badalona sería una farsa vestida de dolor y de patrañas. De dolor y de patrañas.

Algo habrías de hacer, como ciudadano o como político, de manera decidida, para evitar tanto sufrimiento inútil. Porque unos y otros estamos inexorablemente implicados. 

Ayudándos te ayudas. Permíteme que te susurre de nuevo al oído, y para terminar, los versos con los que iniciaba este artículo: "Únete a nuestra batalla, únete a la batalla de los que nunca fracasan, porque, aunque desfallezcas o mueras, tus hechos prevalecerán". No se me ocurre manera mejor de llamar, una vez más, a las puertas de tu corazón.