Nou Centre (FAQ)

El laberinto badaloní (III): Un gobierno (municipal) maniatado

Intervención en el Pleno del día 27 de septiembre de 2016, para defender una moción acerca del proyecto del Nou Centre de Badalona Capaç. En esta moción se insta al gobierno para que presente a debate, en el trámite pendiente de aprobación provisional, la ampliación a uso comercial de la parcela del Turó de l'Enric en la que se habrá de edificar el Nou Centre ocupacional. La moción ha sido aprobada con el voto a favor de todos los partidos de la oposición (PP, PSC, CIU, C's) y la abstención de los partidos del gobierno (BeC, ERC, ICV). Tanto ERC como ICV se comprometieron a dar su apoyo a la propuesta de Morera, revisada, si para 30 de septiembre no se encontraba otra alternativa aceptable y aceptada por la Fundació Badalona Capaç.
En el mismo acto se entregaron más de 4000 firmas, obtenidas gracias a buena fe de nuestros conciudadanos y también al trabajo paciente de un grupo de padres y familiares que han explicado durante estos últimos días los detalles, el sentido, las contradicciones y las detracciones que conlleva nuestro proyecto. 

Las familias de las personas discapacitadas a las que represento quieren denunciar que, desde el govern de la ciudad, se viene obstruyendo, de manera intencional, el proyecto de la Fundació Badalona Capaç. El mismo proyecto que obtiene para la ciudad un retorno en equipamiento social impagable, imprescindible e imposible de alcanzar por otros medios. Un proyecto que permitirá, en un plazo inferior a dos años, la atención ocupacional, prelaboral y terapeútica de 250 personas con discapacidad intelectual. Son esas personas con las que Badalona tiene contraída una deuda impúdica, tras veinte años de indignidad.
 
Pero nuestra alcaldesa se niega a incluirlo en el orden del día del pleno.
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Aplazó la atención que la cuestión requería hasta pasados muchos meses del inicio de su mandato. Impidió que se presentara al pleno del mes de julio. Ha impedido que se presente a este pleno...
 
Nótese que no queremos ni un solo euro. No hay daños objetivos diferenciales a terceros.  Habrá de asumirse, eso sí, el coste político de contravenir la visceralidad y la obcecación, la de quienes defienden intereses particularistas o pretenden mantener un nicho económico imposible e insensible. 
 
Yo no soy político, pero respeto su dedicación y soy consciente de los compromisos, difícilmente conciliables, que conlleva esta tarea. Ahora mismo, en estos minutos, estoy obligado a esforzarme,  dolorosamente, para que esas personas, funcionalmente diversas, se expresen a través de mis labios. Por eso, también me toca exigirles a uds, como  Gandhi pedía a los honestos, la imprescindible sintonía entre lo que uno piensa, lo que uno dice y lo que uno hace. Es el fundamento de la credibilidad.
 
Antes he dicho que el Govern está obstruyendo la tramitación del proyecto. Pero si hacemos un zoom sobre los hechos y su cronología reciente podremos afinar algo más nuestra aseveración:  
Los hechos pregonan que nuestra alcaldesa es rehén, desde hace meses, de una minoría de militantes de su coalición y que ello determina su actitud de bloqueo y suspensión del proyecto de Badalona Capaç.
Veamos por qué:
 
1) En el mes de marzo pasado se produjo un acuerdo, en Junta de Govern, para  ampliar el uso del antiguo laboratorio de la Cros. Se tomó a instancias de Habitat Iniciativas, con el fin de posibilitar la tramitación del proyecto y manifestaba la voluntad decidida de llevarlo a cabo.
 
2) En el mes de junio miembros acreditados del Govern declararon, públicamente, su apoyo al proyecto en curso. Lo habían decidido así tras buscar, intensa, pero infructuosamente otras alternativas.
 
3) Pero unas semanas más tarde esa determinación cambió de signo. Una asamblea a la que asistió medio centenar de personas y en la cual diez o doce opiniones se pronunciaron en contra, acordó, sin mediar votación, abortar nuestra propuesta y convocar a los movimientos populares y agentes civiles para la búsqueda de una solución distinta. 
 
En aquel momento las familias nos quedamos atónitas. Llevábamos siete u ocho años trabajando por el Nou Centre. Se habían mendigado, explorado y descartado diversas alternativas. Y se habían sorteado innumerables obstáculos. Quizá no habíamos consultado a los "movimientos populares" ni a los "agentes civiles", pero sí habíamos implicado a muchas personas desinteresadas y competentes, abnegadas y anónimas. El texto del día 4 de julio continua en la página de la organización, para aviso de navegantes.
 
Algunas de nuestras familias, votantes incluso de aquella formación, se preguntaron extrañados por el origen del acuerdo asambleario: ¿era fruto de la arrogancia, del infantilismo utópico o de la mera inexperiencia política? 
 
El resto es demasiado reciente y conocido para que nos detengamos en ello. La alternativa que algunos habían anticipado como "irrenunciable por sus excelentes condiciones" ha resultado un fiasco. Demasiados argumentos en su contra: de calendario, patrimoniales, económicos, de tramitación, políticos... No haré leña de este árbol. Tan solo resaltar que todo ese esfuerzo alternativo no ha servido para nada. Porque no tenía otro objetivo que el de justificar y servir de respaldo a una decisión arbitraria, fundada en razones ideológicas y adoptada, con suma precipitación, por parte de un grupo minoritario.
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Pero no fue una decisión ni inocente ni inocua. Con estos meses de dilación inútil ha conseguido el Govern alentar la resistencia de algunos comerciantes y tensar la situación social hasta el límite. Y también ha dado ocasión al nacimiento, por sorpresa, de un grupo que desde el pasado mes de julio pretende defender la virtud ecológica del Turó de l'Enric y que no duda en sacrificar, en aras de una quimera, a las personas con discapacidad. No sé si sus múltiples y recientes ocupaciones, le permiten recordar, señora alcaldesa,  que tenemos unos hijos maravillosos y diversos. Sepa también que continuamos enseñándoles a comunicarse toda la vida, que les llevamos de un sitio a otro en sus sillas de ruedas, que les seguimos ayudando a alimentarse, que les sonreímos y les pedimos incansablemente que sonrían, que sufrimos impotentes cuando las tinieblas se apoderan de su alma, que les animamos a vivir con ilusión aunque hayan sobrepasado la edad de jubilarse y a nosotros apenas nos quede ya aliento en el corazón. A la verbalización de esa realidad, cruda, dura y menoscabada, los comerciantes le llaman chantaje moral. Pues bien, estos hijos nuestros, esos pedazos de cielo que han consumido buena parte de nuestras vidas, merecen menos protección, a ojos del grupo que ud. viene alentando, que las hormigas, las lagartijas o los caracoles. Con un agravante:
NO hay modo de demostrar que la instalación del centro ocupacional perjudique la supervivencia de los inusitados valores biológicos o geológicos de ese espacio, hasta ayer abandonado y desconocido.
Más bien lo contrario: lo recuperaremos, lo cuidaremos y compartiremos con la sociedad y con el barrio, como le hemos anticipado con el proyecto que tiene ud. sobre su mesa.
 
¿Qué decir de la oposición del grupo de comerciantes? Hacen gala de un encono maquiavélico. Y no utilizo ese adjetivo de un modo peyorativo, no. Lo empleo en el mismo sentido en que lo hacía el ensayista del siglo XV al escribir que los cambios de cierta relevancia encuentran la férrea oposición de aquéllos a quienes les ha ido bien hasta ese momento y la tibia adhesión de los que les pudiera ir bien con lo nuevo. Creo que eso explica, en alguna medida, que estemos donde estamos. Pero entre las decenas de argumentos que podríamos aportar para replicar a sus pretensiones, y por abreviar, destacaremos cuatro:
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1) Están ejerciendo una presión intolerable sobre los vecinos, los comerciantes y los trabajadores de la zona. Yo mismo y algunos de los regidores de este pleno podemos dar fe de ello. Nada les detiene: si hay que calumniar, se calumnia; si hay que tergiversar la información, se tergiversa; si hay que ocultarla, se oculta.
 
2) El segundo tiene que ver con su actitud ante los múltiples supermercados que se han ido instalando en Badalona en los últimos años y que también se han instalado en esos dos barrios o sus proximidades. No sólo no se han opuesto, ni siquiera han levantado la voz.
 
3) El tercero centra el foco en los derechos de los consumidores. ¿No se han de proteger, también, esos derechos? ¿Quién defenderá al jubilado, o no jubilado, que con unos ingresos exiguos mantiene en pie su hogar y, muchas veces, el de sus hijos?
A tanta gente como acude al supermercado, ¿les exigiremos el impuesto progresista de pagar el doble por productos equivalentes, para salvaguardar de ese modo el inmovilismo competitivo y productivo del comercio de proximidad?
 4) Y la cuarta y última razón, archiconocida, pero igualmente ignorada. Ni el retraso ni las dilaciones, ni siquiera el abandono del proyecto, servirán de nada. Y ello, aunque el lobby feroz de este grupo de comerciantes ganara el pulso, gracias a la connivencia del Govern. En los últimos meses se han instalado varios supermercados; en los próximos se instalarán más. En el Turó de l'Enric, unos metros al norte o unos metros al sur, al este, al oeste, o en otro barrio de la ciudad. No servirá de nada. Es una obcecación insensata y ya enquistada, de raíz probablemente personal. Dentro de unos meses o de pocos años, cuando los supermercados y el comercio electrónico de alimentación se hayan generalizado y se haya desvanecido el sueño de un edén comercial en la Morera y Bufalà, ¿quién asumirá entonces la responsabilidad por la oportunidad perdida? ¿Quién se hará cargo de que nuestros hijos reciban atención en las condiciones debidas durante los próximos treinta años?
 
¿Cómo podemos cruzarnos de brazos ante la pasividad política, la manipulación más burda y la dilación intencionada?
 ¿Y ahora, qué? ¿Por donde seguimos? Han conseguido uds. que lo que debería de estar listo para el 2017 se haya pospuesto, de momento, al 2018. Este es un primer logro de su mandato. Han fracasado en su intento de proponer una alternativa igual o superior. Han sobretensionado gratuitamente a la sociedad civil, han multiplicado los problemas de un proyecto que estaba perfectamente encauzado. Han construido un laberinto innecesario, han perdido los planos del laberinto y se han quedado dentro. No sigan excavando galerías subterráneas: no podrán esconderse, ni burlarse de las personas con discapacidad, ni confundir a sus familias...

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¿Nos propondrán un nuevo proyecto "irrenunciable", de tramitación político-administrativa incierta o imposible, que superaría, además, el límite de su mandato? ¿Intentarán marearnos con cifras de inversión deslumbrantes que, en todo caso, habrá que detraer de otros servicios sociales, igualmente necesarios? Sepa que no aceptaremos la carga del agravio que ello supondría para otras organizaciones sociales de la ciudad. Si, como observaba J. Kennedy, el pasado es prólogo del futuro ¿cabe esperar que continúe bloqueando la presentación del proyecto para su debate en el pleno? Estaría haciendo uso de un privilegio democrático para impedir un debate democrático que sabe perdido.

Una manera, harto conocida, de retrasar la tramitación consiste en solicitar nuevos estudios e informes, para responder a la última ocurrencia.
Pero todos sabemos de donde parten las ocurrencias y el propósito de los informes. Como también sabemos que dirán lo que convenga que digan al que los paga. ¿Pretenden dar tiempo a que los ecologistas escarben algo más en los sedimentos del triásico y tengan ocasión de urdir nuevas tesis, aún más falaces? O quizá sólo se propone ud. ganar uno o dos meses más y esperar a ver qué pasa, sabedora como es, por su experiencia en la agitación social, de que el tiempo siempre brinda una oportunidad a las disensiones internas y también a los profesionales del ventilador, a aquellos que se han especializado en embarrar las situaciones más vulnerables. Lo decía David Graeber uno de los líderes del movimiento antiglobalización: si consigues que los asuntos se planteen en términos de moralidad, si logras que la situación parezca fruto de la indolencia o irresponsabilidad de las víctimas, la sociedad pensará que se lo tienen merecido y se justificará el abandono o la violencia. Al frente de comerciantes y ecologistas debe de haber quien conozca la estrategia, porque ya lo han intentado con reiteración. Continuarán haciéndolo si ustedes les allanan, aún más, el camino. 
Esta mañana ha sido publicada una noticia falsa acerca de la confidencialidad de un contrato que ronda entre los papeles del expediente, desde el 2013. 
 
Vuelvo a mi pregunta anterior: ¿Por dónde seguimos? Las familias tenemos una propuesta que se expresa en diez segundos: Siéntense con nosotros a revisar el proyecto del Turó, ese que inteligentemente han mantenido en la reserva durante todos estos meses. Olvídense de alternativas dilatorias. Y comprométanse a traerlo a este pleno para su debate y aprobación democráticos, sin más devaneos y de manera inmediata. Nuestros hijos no necesitan de actos de contrición y no se lo pedimos. Pero tampoco caigan en la espiral infernal de "sostenella y no enmendalla": es una bola de nieve que se hincha cada minuto que pasa y que, si le da su tiempo, nos engullirá a todos.
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Quiero acabar de manera distendida, con una analogía que quizá ya conozcan y que cita el filósofo Sizek a propósito de una situación política similar. Se trata de aquel paseante nocturno que encuentra a un amigo buscando algo, al pié de una farola. Su amigo le dice que ha perdido las llaves de casa y el paseante se ofrece para ayudarle a localizarlas. Después de un rato de búsqueda infructuosa le pregunta: 
– Pero ¿estás seguro de que las llaves las has perdido aquí?
Y el otro le responde:
– ¡Qué va! Se me cayeron en aquella esquina, pero allí está demasiado oscuro para buscarlas.
 
Por respeto a su inteligencia, les ahorraré la exégesis.
 
Gracias por su atención, en nombre de las familias y de nuestros hijos.